Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó el sábado 12 de septiembre de 2026 un ensayo pidiendo a las empresas de IA y a los gobiernos que ralenticen deliberadamente el ritmo al que mejoran las capacidades de sus modelos. Advierte que la auto-mejora recursiva y un incidente reciente con un agente de IA han hecho que los riesgos sean demasiado serios para ignorarlos.

“Debemos frenar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. El progreso seguirá pareciendo rápido, y debemos hacer un uso sabio del tiempo que ganemos”, escribió Amodei.

El plan: “pacing the frontier”

Amodei propuso un plan de tres pasos que llamó “pacing the frontier” (marcar el ritmo de la frontera). El primer paso consiste en incorporar evaluadores externos dentro de la propia empresa, con el mismo acceso institucional que normalmente se reserva a empleados.

El nombre no es casual: en julio ya contamos que más de 1.100 empleados de OpenAI, Anthropic, Google y Meta firmaron una carta abierta pidiendo un “mecanismo de ritmo” para el desarrollo de IA avanzada. El ensayo de Amodei es, en la práctica, la respuesta de un CEO a esa petición de sus propios empleados y de la industria.

La renuncia que aceleró todo

Días antes del ensayo, Jacob Coxon, un investigador que había trabajado tanto en Anthropic como en OpenAI, anunció su renuncia acusando a las empresas de IA de “jugar con nuestras vidas”. La publicación superó los 150 millones de visualizaciones en X y llevó a más de 20 legisladores estadounidenses a pedir una regulación más estricta de la IA.

La respuesta del resto de la industria

Sam Altman, CEO de OpenAI, se sumó rápidamente al mensaje, coincidiendo en que la industria necesita frenar el ritmo de los modelos de frontera y tomar más medidas de seguridad. En paralelo, Altman también declaró que una salida a bolsa de OpenAI sería “poco aconsejable” por ahora, retrasando uno de los IPO más esperados de la historia tecnológica hasta al menos 2027.

Por qué importa

Es la primera vez que el CEO de uno de los grandes laboratorios de IA pide públicamente frenar su propio ritmo de desarrollo, en vez de limitarse a pedir regulación externa. Que la petición llegue justo después de una renuncia viral y de una carta firmada por más de mil empleados del sector sugiere que la presión interna dentro de las propias empresas de IA está pesando tanto como la presión regulatoria externa.

Para quien sigue de cerca las noticias de Claude, Anthropic y el resto de grandes modelos en este sitio, es un contexto útil: explica por qué GPT-6 Astra salió capado en ciberseguridad tras el retraso de julio, y da una pista de que este tipo de frenos deliberados va a seguir apareciendo en los próximos lanzamientos, no solo en OpenAI.

👉 La carta abierta de julio que pedía lo mismo

👉 GPT-6 Astra y el retraso de seguridad de julio

👉 Leer la reseña completa de Claude