Anthropic, la empresa detrás del asistente de inteligencia artificial Claude, da pasos firmes hacia su salida a bolsa. Según informaciones de CNBC y Dataconomy, la compañía ya ha presentado confidencialmente su S-1 ante la SEC (el regulador de valores de Estados Unidos) y sus bancos de inversión están organizando reuniones con potenciales inversores institucionales.

Una valoración histórica

La cifra que maneja el mercado es impresionante: 965.000 millones de dólares. Esa valoración sitúa a Anthropic a las puertas del club del billón, un umbral que en tecnología solo han cruzado empresas como Apple, Microsoft o Nvidia.

La empresa logró esa valoración tras cerrar una ronda de financiación Serie H de 65.000 millones de dólares, la mayor ronda privada en la historia de la inteligencia artificial.

Por qué ahora

El momento elegido no es casual. Anthropic lleva meses acumulando noticias positivas:

  • El regreso de Claude Fable 5 a disponibilidad global en julio, tras dos semanas de negociaciones con Washington y la creación de un nuevo clasificador de seguridad
  • La mayor puntuación del sector en el AI Safety Index del Future of Life Institute (C+)
  • El crecimiento de su base de usuarios empresariales, impulsado por Claude Sonnet 5

Competencia directa con OpenAI

Si la IPO sale adelante, Anthropic competirá por el dinero de los inversores directamente con OpenAI, que también ha estado explorando distintas estructuras societarias y conversaciones con Washington sobre su papel estratégico en la IA americana.

La rivalidad se extiende al producto: Anthropic acaba de lanzar herramientas para empresas que compiten cara a cara con ChatGPT Work y Gemini Enterprise, los productos corporativos de OpenAI y Google.

Qué significa para los usuarios de Claude

Una salida a bolsa suele traer presión para monetizar más agresivamente. Sin embargo, Anthropic ha sido históricamente cuidadosa con los precios, y la competencia del sector hace difícil que suba tarifas de forma drástica.

Lo más probable es que el dinero de la IPO se destine a infraestructura de computación propia y a acelerar el desarrollo de nuevos modelos, lo que a medio plazo podría traducirse en mejores prestaciones para los usuarios.

La fecha tentativa que manejan los analistas es octubre de 2026, aunque nada está confirmado y los mercados tendrán la última palabra.